Cómo empezó todo
En 2015, David y Marta compartían una afición que iba más allá del simple coleccionismo. Les fascinaba la cultura sneaker: las historias detrás de cada colaboración, la ingeniería de los materiales, el impacto cultural de ciertos lanzamientos.
Empezaron ayudando a amigos a conseguir modelos difíciles de encontrar. Una Jordan aquí, unas Yeezy allá. Sin ánimo de lucro, solo por el placer de conectar a la gente con lo que buscaba.
Con el tiempo, la demanda creció. Conocidos de conocidos empezaron a escribirles. La red se expandía. Fue entonces cuando decidieron profesionalizar lo que hacían.